10 claves para el viaje hacia la innovación

seguro-viajeEl mundo está cambiando a una velocidad de vértigo. Todos nos damos cuenta de esta realidad, aunque a menudo, las resistencias naturales al cambio nos hacen mirar hacia otro lado, como si la cosa no fuera con nosotros…

La cuestión es que, miremos hacia donde miremos, nos encontramos con un cambio constante. Lo que ayer era la gran innovación del “mundo mundial”, posiblemente estará obsoleto mañana. El pasado no es extrapolable: lo que conocemos, lo que hemos aplicado con éxito en tiempos pasados probablemente no nos sirva para nada.

Ya no sólo las empresas tienen problemas. Hasta los países entran en fallida, y no me refiero precisamente al tercer mundo. Pero la realidad, compleja, siempre tiene varias caras. Y quiero hablar de la cara positiva, la de las oportunidades centrándome en el mundo de las empresas, incluso de las más pequeñas, las más cercanas que son las que crean trabajo i riqueza. ¿Cuál es el gran cambio que estamos viviendo?

En mi opinión, hay varias cuestiones que provocan lo que indicaba al principio sobre que no podemos extrapolar el pasado. La distribución, la globalización, las nuevas tecnologías, la aparición de Internet, las redes sociales y la nueva manera de comunicarse y relacionarse con los públicos, especialmente con el Señor Cliente, son tal vez los rasgos diferenciales de la realidad que hoy nos toca vivir, aunque para muchos (insisto: fijaos en las empresas pequeñas) estas características sean vistas como grandes barreras, estamos delante de grandes oportunidades si somos capaces de hacerlas formar parte de la estrategia de negocio.

No parece lógico, ante tal panorama, continuar con las mismas políticas, insistir en los mismos marcos de actuación (aunque sean o hayan sido en algún momento exitosos) ni creer que los conocimientos del pasado serán los que gestionen nuestro futuro. Un futuro al que debemos viajar, si queremos sobrevivir, de la mano de la innovación. Estas son las 10 claves conceptuales que, a mi entender, nos ayudarán a conseguir los objetivos del viaje hacia la innovación.

Actitud Sin duda, un elemento fundamental, el principio de todo. Para innovar debemos tener ganas de hacerlo, ser conscientes de que el camino no será fácil, asumir que el proceso comportará trabajo, que deberemos probar, equivocarnos y volver a empezar. Sin actitud no hay innovación, y sin innovación no hay futuro.

Pensar en grande Insistimos: esto va para todos, también para las empresas pequeñas, para los emprendedores, para los autónomos. Si pensamos en céntimos recibiremos céntimos. Pero si pensamos en euros recibiremos euros. Conformarse, no ir más allá, quedarse inmóvil dentro del área de confort a la que estamos acostumbrados, nos acabará conduciendo a la mediocridad.

Aunque nuestra decisión estratégica esté encaminada a ser una pequeña empresa, nuestro pensamiento, el marco de actuación y los “espejos” en los que fijarnos deberían ser los referentes del mundo. Pensar en pequeño es sinónimo de anonimato, y de alejarnos peligrosamente de las expectativas del Señor Cliente.

Desaprender (borrar ideas y conceptos) Los marcos mentales que limitan nuestra progresión son el enemigo número 1 de la innovación. Es mucho más difícil borrar las ideas preconcebidas que incorporar otras nuevas. Por tanto es fundamental sacar la “goma de borrar” y empezar por uno mismo. Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia…

Cuestionar los hechos asumidos Absolutamente relacionado con el punto anterior: muchas de las ideas preconcebidas nos limitan, precisamente, porque nunca han estado cuestionadas. Empresas que han tenido éxitos en el pasado no piensan que, tal vez, aquello que un día les trajo “la gloria” puede convertirse en la causa principal de su muerte prematura.

Todo es cuestionable, todo se puede (y se debe) repensar. La manera de trabajar y todo aquello que configura el modelo de negocio y, por tanto, las relaciones con todos aquellos que nos permiten aportar valor al Señor Cliente.

Repensemos, pues, y hagámonos preguntas: – ¿Cuáles son las actividades clave de nuestro negocio? – ¿Cuáles son los recursos clave? – ¿Podemos buscar nuevas alianzas que aporten valor al negocio? – ¿Tenemos alguna otra manera de comprar? – ¿Podemos aportar un valor diferente potenciando el diseño? ¿Y con las materias primas? ¿Tal vez hay que cambiarlas? – ¿Qué alternativas puedo contemplar para la fabricación de los productos? – ¿Qué importancia tiene la multicanalidad para llegar al Señor Cliente final? – ¿Cómo me comunico con el Señor Cliente?

No inventemos la rueda ¿Os han parecido demasiado complejos los puntos anteriores? Si volvemos a insistir en el segundo, “pensar en grande”, podemos encontrar la respuesta: No. No es difícil, ya que el mundo nos brinda todas las oportunidades que deseemos. Miremos lo que ya se está haciendo, apliquemos ideas. Hagamos las cosas simples, trabajemos con empatía.

Miremos el mundo De nuevo, absolutamente ligado al punto anterior: si no hay que inventar nada (o si no hay que inventarlo todo) es porque, antes que nosotros, otros ya lo han hecho. Ya han innovado, y se han convertido en líderes de su sector. Miremos el mundo, detectemos las mejores prácticas de los líderes innovadores a nivel internacional de nuestro sector, y también de otros sectores de los que podamos “importar” nuevos conceptos. Tal vez estas buenas prácticas son comunes en sectores más avanzados que el nuestro. Hay que aprovecharlo, traerlo a nuestro terreno.

Sigamos una hoja de ruta No nos volvamos locos. Hay que cambiar, está claro, hay que adaptarse, sí, hay que mejorar, seguro. Pero antes que nada es imprescindible planificar, tener claro cuál es el camino a seguir, cuál es la estrategia, como y de qué manera queremos aportar valor al Señor Cliente.

Liderazgo focalizado en “el otro” Hablábamos, al principio, de actitud, ¿verdad? Ser “jefe” es una profesión, pero ser líder es una actitud. Si somos capaces de entender la diferencia nuestra manera de conducir el negocio cambiará de manera radical. Se trata de un cambio de mentalidad muy potente, que nos dará luz y nos guiará en las diferentes vías de innovación que necesita nuestro negocio. Debemos liderar pensando en “el otro”. ¿Y quién es el otro? Por una parte, el equipo formado por nuestros colaboradores. Y por otra, claro, el Señor Cliente. Si focalizamos toda nuestra energía hacia colaboradores y clientes, lograremos alineamiento y las sinergias necesarias para visualizar el tipo de innovación que necesitamos para lograr ser “excelentemente excelentes”.

Radical orientación a cliente Dentro de “el otro”, no obstante, y como en todas partes, también hay “clases”. Y en la primera fila, en el centro de todo y de todos, se sitúa el cliente. Lograr este hecho ya sería en si mismo una innovación si verdaderamente es el fruto de empatizar con sus expectativas. Uso intensivo de las TIC al servicio de la estrategia

Todo el mundo habla de ello. Está “de moda”. Parece que no podemos ser nada sin aplicar las tecnologías, ¿verdad? Es cierto. El problema llega cuando vemos este elemento como un objetivo en si mismo. Y no lo es. Las tecnologías forman parte de una estrategia, y juegan un papel importante, ya que aportan o ayudan a aportar valor para el Señor Cliente.

Se trata de valiosos recursos que pueden ayudar a potenciar la diferenciación y el posicionamiento a corto plazo, pues, no lo olvidemos: “nada es sostenible”. 10 puntos para iniciar un apasionante viaje.

La realidad está llena de oportunidades y para lograr una cierta sostenibilidad necesitamos una ACTITUD con un LIDERAZGO INNOVADOR y una base de cambio personal que nos permita CUESTIONARNOS LOS PROPIOS PARADIGMAS y estar abiertos para hacer ALIANZAS, con competidores y/o empresas complementarias para ir más allá de lo que individualmente somos capaces de conseguir.

Pero sin duda lo más poderoso siempre serán “LOS OTROS” (COLABORADORES Y CLIENTES) porque el gran objetivo siempre debe ser “ofrecer una experiencia continuada y sostenible al Señor Cliente”, cosa que siempre empieza con nuestra propia gente.

One thought on “10 claves para el viaje hacia la innovación

  1. Bona tarda Joan,

    Sóc l’Elena de Cerdanyola. Participo en el seminari que estás fent ara a la masia de Can Serra. Desprès d’haver llegit aquest document, si em perments, recomenaré una película en la que es veu clarament la figura i les qualitats de l’emprenedor i del líder:” Kinky boots” de Julian Jarrold. A més és d’interesant és divertida.

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